Propuestas

Queremos recuperar la esencia de lo que somos. Y de lo que queremos ser. No el país más rico, ni el país de moda en la tapa de las revistas financieras. Pero sí un país justo. Un país amable. Un país digno. Un país que convive en armonía. Un país orgulloso de tener un pueblo educado y donde los valores cívicos tienen raíces profundas. Un país donde todos somos iguales ante la ley. Un país que defiende la libertad y condena la tiranía. Un país donde la gente sale a la calle sin miedo. Un país donde podamos ver el frente de las casas y edificios y no las rejas que los rodean. Un país que exporta productos e ideas y no a sus mejores talentos. Un país donde la educación de calidad es un derecho de todos.

Un país que respeta los derechos.

EDUCACIÓN

Queremos volver a estar orgullosos de tener un pueblo educado.

La educación está estancada. El sistema educativo tiene serios problemas para contener a los estudiantes y ofrecerles educación de calidad. El cambio tiene que venir por una reforma integral de la educación que deberá reorganizar el marco curricular para formar a los alumnos en las competencias necesarias para el siglo XXI. Es fundamental revalorizar la docencia e impulsar la autonomía y flexibilidad a los centros educativos para adecuar su oferta educativa al contexto en el que operan.

Los problemas de cobertura y calidad no afectan a todos los estudiantes por igual. Los estudiantes de contextos vulnerables son los más afectados por estos problemas, repercutiendo en sus oportunidades, en su futuro y acrecentando la fractura social. Para empezar a cambiar esta realidad vamos a transformar la propuesta educativa en contextos vulnerables para enseñarles a aquellos a los que el sistema educativo actual no está preparado para hacerlo. Proponemos instalar 136 Liceos Públicos Modelo en los barrios más vulnerables del país con un modelo de gestión educativa basado en proyectos comunitarios que están generando una transformación extraordinaria en contextos vulnerables. Una propuesta exitosa, financiable y posible con la que construiremos un mejor futuro para jóvenes que hoy no lo tienen.

SEGURIDAD

La inseguridad ha alcanzado máximos históricos en los últimos años, tanto por el volumen de crimen como el grado de violencia empleada. La represión no puede ser la única herramienta para atacar este problema. Para generar un impacto real y duradero en el crimen y la violencia necesitamos de un marco de disuasión y prevención innovador que se aparte de lo que no ha funcionado. Para ello vamos  a lograr que los jóvenes de contextos vulnerables empiecen a visualizar un futuro distinto a través de una propuesta educativa y social innovadora,  vamos a incidir en las normas sociales y cambiar las conductas de las personas violentas que ya no podemos alcanzar por la vía de la educación a través de intervenciones con referentes de la comunidad y vamos a implementar una reforma del sistema penitenciario para redignificar a las personas privadas de libertad que reproduzca experiencias similares a las del Polo Industrial de Santiago Vázquez y la cárcel de Punta de Rieles para reducir la reincidencia a su mínima expresión.

Por el otro lado, en el corto plazo, para detener el delito que hoy nos afecta a todos, no alcanza simplemente con represión, necesitamos de la inteligencia humana, de una represión inteligente. La naturaleza del delito ha cambiado, hoy lidiamos con organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico y para atacar estos delitos se requiere de una capacitación y profesionalización distinta. Para esto creemos que es necesario coordinar a todas las agencias gubernamentales dedicadas a la inteligencia y a la investigación para que aborden la problemática del narcotráfico desde todos los ángulos y puedan dirigir intervenciones quirúrgicas por parte de la Guardia Republicana que desarticulen a las bandas criminales. Debemos ser proactivos con los crímenes y no simplemente responder ante los hechos consumados.

EMPLEO

Queremos que conseguir un empleo de calidad sea la regla y que Uruguay exporte productos hechos con trabajo uruguayo y no a uruguayos porque aquí no hay trabajo.

En un momento en el que el empleo está estancado y que la inversión no está llegando, hay que dinamizar la economía para que el Uruguay no dependa exclusivamente de los vaivenes internacionales de la demanda, los precios y el financiamiento. Necesitamos profundizar la inserción internacional de los productos que el Uruguay produce a través de una estrategia comercial agresiva que facilite la colocación de lo que producimos allí dónde se demanda, mejorar la competitividad de la producción mediante un cambio en el funcionamiento corporativo de las empresas públicas y la creación de estímulos fiscales temporales a nuevos proyectos de inversión, racionalizar la regulación laboral para que los incrementos salariales sean consistentes con la creación de empleo y que respete los derechos constitucionales de la propiedad privada y el trabajo, y establecer un entorno macroeconómico estable que permita ahorrar en tiempos de vacas gordas para que los ajustes fiscales dejen de ser la norma y pasen a ser la excepción.