Nicolás Ortiz

SOMOS CIUDADANOS

Me llamo Nicolás Ortiz. Soy docente de Física desde el año 2001.

 

La educación es un ámbito bien diverso y plural. Lo disfruto mucho porque todos los días me da la oportunidad de intercambiar con colegas que piensan igual que yo y con otros que ven las cosas de forma totalmente diferente. Eso me desafía permanentemente, porque es a partir de ese intercambio que se genera valor y valores. Me permite reafirmar posturas pero también cambiarlas.

La educación me posibilita todo el tiempo ser parte de lo que vendrá, porque charlás con estudiantes que nunca dejan de sorprenderte, que te cuentan sus sueños y sus anhelos. De pronto y casi sin darte cuenta, sos de alguna forma parte de ese futuro.

Por todo esto creo que la educación transforma el mundo.

Hago política desde hace bastante.

En 1994 mi abuela me pidió que fuera a la Casa del Partido Colorado. Siempre me repetía la simpatía que tenía mi abuelo Óscar por Luis Batlle Berres y la antipatía que tenía por su vecina Lala, rabiosa de Wilson. Las tales discusiones tenían con Lala, pero salían a cacerolear juntas contra la dictadura antes de 1985.

Llegué a la Casa del Partido y pedí en la recepción las propuestas de Sanguinetti. Ahí también había un hombre leyendo el diario, que rápidamente bajó el periódico que le cubría el rostro: “¿Qué su abuela le pidió qué?“ Era Jorge Batlle. “No… no mijo. Dígale a su abuela que lo que tiene que leer son mis propuestas que salieron publicadas en la prensa el domingo pasado”. Fue el primer político con el que hablé en mi vida. Hablamos un buen rato.

Fue la época en que empecé a leer sobre Batlle y Ordóñez, Luis Batlle, Brum, Arena y también sobre el hombre que me había hablado en la Casa del Partido.

La de 1999 fue mi primera elección. La primera experiencia como militante, como delegado y como ciudadano.

En 2009 fui electo Representante Nacional suplente y tuve la oportunidad de ser parte de la Cámara de Diputados en muchas ocasiones. Desde allí y junto con la agrupación a la que pertenezco, tuvimos la oportunidad de hacer cosas. Porque la política también transforma el mundo.

La última vez que hablé con Jorge Batlle, poco antes de que muriera, me dijo: “El pasado no tiene tanta importancia. Usted, yo y todo el mundo tenemos que hablarle a la gente del futuro.

La política nos permite coincidir mucho y discrepar todavía mucho más. Desde ese lugar, nos da la chance de pensar, construir y cambiar la realidad.

Así entiendo a la política. Es finalmente un ámbito donde se construye un mejor futuro. Por eso, como a la educación, también la disfruto y la elijo.