En el lanzamiento del otro día algo que dijo Ernesto Talvi nos resonó bastante fuerte: “Ciudadanos se define por aquellas cosas que proponemos y no por aquellas a las que nos oponemos”.

La educación es el gran desafío que el Uruguay tiene por delante. Lo sabemos todos. Los cambios deben ser profundos y valientes. Instalar 136 liceos públicos no es un slogan. Es algo posible y realizable.

Además de que la idea es financiable, se sabe cuánto cuesta y de dónde se sacará el dinero, lo importante es que nos invita a hacer realidad el centro educativo que Uruguay necesita.

Es un lugar moderno e innovador, donde se respira un “se puede” en cada rincón, donde los estudiantes se forman para construirse el futuro que los haga felices. Es un espacio de construcción de ciudadanía, de socialización de la comunidad local, donde el Estado se encuentra bien presente.

Ese lugar involucra directamente a las familias de los estudiantes, haciéndolas partícipes de los procesos educativos y de todas sus actividades.

Así, con todos siendo parte, un círculo virtuoso se cuela en cada hogar.

Todo esto está probado. Ya existen centros educativos públicos y privados que son la excepción a la regla. Sólo hace falta que los multipliquemos.

Porque nos preocupa la educación, porque creemos que se necesita un cambio profundo, porque nuestro compromiso es con todos los jóvenes y con todas las familias, es que vamos a dejar todo en la cancha. Porque este es nada más y nada menos que el compromiso con un mejor futuro para el país.